El embarazo y el parto suponen
grandes cambios a nivel físico y emocional, que se suceden en un corto
espacio de tiempo. En esta etapa de la vida de una mujer (y de su pareja, si es
el caso), también es posible aprovechar todos los beneficios que nos aporta el REIKI,
sabiendo que no existe ninguna contraindicación para su uso, en las diferentes fases:
Antes de la concepción
Reiki puede resultar
beneficioso en esta primera etapa, en la que se toma la decisión de ser padres. El primer beneficio que vamos
a notar es un estado de calma y armonía,
a nivel personal, con la pareja y con el futuro niño. Así mismo, equilibra el sistema
endocrino y favorece las condiciones óptimas del aparato reproductor para la concepción.
Embarazo y parto
Las molestias que se producen
en el embarazo, como náuseas, vómitos,
dolores de espalda, cansancio, pesadez de piernas… pueden aliviarse e incluso
desaparecer con reiki. Ayuda a aceptar las modificaciones del cuerpo debidas al
crecimiento del bebé y a los cambios hormonales, alivia el estrés, el miedo al
parto o a posibles complicaciones, la ansiedad, los problemas de sueño, etc.
El equilibrio emocional y
físico que proporciona a la futura madre se está transmitiendo también al bebé. Si la madre está muy tensa, el
bebé puede tener dificultad para colocarse en la posición natural antes del
parto. Dar reiki directamente sobre el vientre de la madre puede ser muy útil,
pues al relajar los músculos, facilita
los movimientos del bebé y su correcta colocación. También, al potenciar la
comunicación interior, la madre puede motivar con cariño a su bebé para que se
acomode en la mejor posición.
También prepara físicamente a
la madre para el trabajo del parto. Cuando llega este momento, la
aplicación de reiki disminuye el dolor de las contracciones, relaja los
músculos, haciendo que sean más eficaces, y facilita el nacimiento,
beneficiando así tanto a la madre como
al bebé.
Postparto
En esta fase, nuevamente se
producen muchos cambios hormonales en la madre, que pueden alterar su estado
emocional. También debe recuperarse físicamente, y adaptarse a esta nueva
etapa, en la que seguramente acusará cansancio.
El REIKI reduce el estrés,
reduce la carga emocional y aporta fuerzas, eliminando el cansancio físico. El REIKI
que se aplica a las madres también beneficia a los niños, aunque también ellos
pueden recibirlo directamente.

